Alguna vez te has preguntado: “Si bien los programas y aplicaciones actuales tienen métodos de seguridad bastante confiables, ¿Qué sucedería si alguien atacara de una forma nunca vista?”
Los ataques de día cero también conocidos como zero-day son un tipo de ataque informático que se produce cuando un cibercriminal descubre y explota una vulnerabilidad de la cual el fabricante del software o los proveedores de seguridad desconocen.
El hacker puede aprovechar la vulnerabilidad recién descubierta para:
- Infectar con malware
- Robar datos
- Modificar o eliminar archivos
- Generar un backdoor
- Lograr persistencia Y mucho más…
Es muy difícil evitar un zero day debido a que los desarrolladores no tienen tiempo para crear un parche o actualización que pueda resolver la vulnerabilidad, los sistemas informáticos quedan completamente expuestos para el atacante.
¿Cómo evitamos un zero day?
- Mantener el software actualizado
- Instala parches y actualizaciones de seguridad apenas estén disponibles.
- Implementar capas de seguridad
- Utilizar firewalls, antivirus y detecciones de intrusión para evitar posibles ataques.
- Control de acceso
- Limita los privilegios de usuario y restringir el acceso a sistemas críticos.
- Monitoreo constante
- Vigilar la actividad de la red y del sistema en busca de comportamientos inusuales.
- Educación y concientización
- Capacitar a los usuarios sobre buenas practicas de seguridad para evitar caer en trampas que pueden llevar a un posible ataque de día cero.
Los “zero days” son vulnerabilidades altamente codiciadas, objeto de intercambios lucrativos en el mercado negro de la darknet, donde se negocian por cuantiosas sumas de criptomonedas. De manera curiosa, según la naturaleza del “zero day”, estos pueden incluso convertirse en armas empleadas contra otros países. Esta realidad indica que múltiples naciones albergan en sus arsenales cientos de estas vulnerabilidades, listas para ser desplegadas estratégicamente. Son, en esencia, pequeñas grietas en las defensas de sus rivales y aliados, un factor crucial en el complejo panorama de la ciberseguridad internacional.